El joven defensor disputó 90 minutos ante Zamora en la victoria capitalina 0-2

Prensa Metropolitanos FC | Miguel Santana (@Santanadeportes) | Fotografías: Alfonso Ioannoni (@Agim7)

 

Corriendo la fracción 24 del primer compromiso correspondiente al Torneo Clausura 2017, Metropolitanos sufrió una baja sensible. Renier Rodríguez, jugador de importante accionar como lateral izquierdo, debió retirarse del encuentro que los violetas empataron 1-1 ante Atlético Venezuela, iniciando así una etapa de rápida recuperación para volver al terreno lo antes posible. Dicha situación representó un dolor de cabeza para Rafael Santana, entrenador del elenco capitalino, quien debía tomar una rápida decisión sobre quién sustituiría a uno de sus elementos de confianza para jugar contra Zamora en Barinas. En la semana previa al segundo choque, probar diferentes alternativas significó abrirle un espacio al joven Santiago Fernández, quien con 17 años se mostró dispuesto a asumir una responsabilidad tan inmensa como la magnitud del momento. Su equipo necesitaba salir de zona roja y el Sub.18 estaba listo para estrenarse en Primera División demostrando categoría.

Corrían las 5:30 de la tarde del domingo 23 de julio de 2017 y en la ciudad marquesa de Venezuela, el nobel defensor estaba cumpliendo un sueño. Silencioso y respetuoso del asunto, observar las dimensiones del Agustín Tovar le causó una grata impresión, y mientras el sol abrasivo rodeaba a los integrantes del elenco caraqueño, cada segundo transcurrido lo acercaba al contacto con la gloria. Entrenar al lado de Cristian Cásseres, Emilio Rentería, Gustavo Britos y Víctor Rivero significaba estar al lado de quienes son ídolos y referencias para alguien que apenas daba el primero de muchos pasos. El nerviosismo característico de la primera vez agudizaba sensaciones conforme llegaba la hora clave, pero él nunca lo demostró.

“Antes de ingresar a la cancha, el entrenador me pidió que jugase lo más simple posible en espacios reducidos. Estaba nervioso y ansioso, porque sabía que este era un momento especial para mi carrera, pero a su vez entendía que jugábamos un compromiso clave para nuestras aspiraciones como grupo”, manifestó “Santi”.

Y así fue. La pelota se enamoró de sus botines y él dejó que todo fluyera sin presión. Ante cada asedio del rival, la simpleza de su forma marcó diferencia. Cuando había que jugar limpio, tomaba la decisión correcta en el momento preciso; cuando debía despejar a cualquier parte, su portentosa pegada se hacía notar.

“La cancha no estaba en buenas condiciones, pero cuando eso pasa sabemos que afecta a los dos equipos. Dimos lo mejor que tuvimos, realizamos un buen partido y todo se vio reflejado en el resultado. No puedo sino agradecer al cuerpo técnico por haber confiado en mí y permitirme ser parte de este importante juego”, agregó.

Fernández es el producto final de un proyecto deportivo que tiene como premisa fundamental enaltecer valores hechos en casa, porque las categorías menores de Metropolitanos abastecen de buenos jugadores al primer equipo. Muestra de ello son Jonathan Castillo, debutante en la jornada uno; Drexler Peñafiel, frecuente en el 11 inicial del cuadro con sede en la Universidad Santa María y Christian Larrotonda, quien vio acción como titular ante la escuadra zamorana ejerciendo de volante.

Todo terminó como inició. Dos horas y media después del primer cosquilleo, Santiago se despidió del escenario donde realizó su primera presentación. Esa tierra llanera muestra paisaje para la portada de su hoja deportiva, que tiene muchos espacios en blanco listos para ser llenados. Una joya menor se graduó de jugador.