La entrenadora trabaja por el crecimiento del balompié femenino 


Redacción: Miguel Santana (@santanadeportes)
Fotos: Alfonso Ioannoni (@agim_7)

Roxana tiene una sonrisa que evoca recuerdos de una niña soñadora. Su ídolo es Raúl González Blanco, el ángel de Madrid, porque ser fanática de un equipo Real le hizo amar a este deporte tanto como a su propia vida. Mucha influencia tiene su padre, otrora entrenador del equipo Martín Bolívar, con el que ella dio sus primeros pasos a ras de césped, como queriendo que aquello fuese fundamental para ser feliz. Hoy es asistente técnico de Ezequiel Moreno, estratega de Metropolitanos femenino, estudia Psicología en la Universidad Central de Venezuela y en su mente sigue girando el planeta de los sueños con forma de balón, pero ahora teniendo como premisa dirigir, y hacerlo a base de excelencia.

En su época de jugadora, los talentos femeninos eran un tesoro no hallado. Para Maseda, el balompié de mujeres siempre ha estado lleno de calidad, solo que fue la generación de Deyna Castellanos y compañía quienes sacaron provecho de una oportunidad clave que el camino presentó. Eso le alegra enormemente, porque ahora enseña lo que en su momento mucho le costó aprender, para así contribuir con el desarrollo de grandes talentos, que en cada presentación dejen en alto el nombre de Venezuela, como hasta solo hace meses ella lo hizo.

“A veces me pregunto qué habría pasado si antes quienes jugábamos hubiéramos contado con una liga femenina, pero lo importante es que quienes ahora tienen la oportunidad de tenerla, puedan aprovecharla. Yo comencé en el equipo de la Universidad Central de Venezuela con 15 años, pero el estudiar una carrera profesional y querer ser parte de un cuerpo técnico me hicieron tomar la decisión de cambiar el rol, estando al lado de dos grandes profesionales que el camino me ha permitido conocer”, expresó la caraqueña.

La profesión que estudia, aplicada al deporte, es un arma de alto alcance. Si una atleta se encuentra psicológicamente preparada pensando en asumir grandes retos, nada la detendrá. Por ello, además de sus funciones como parte del cuerpo técnico, es una motivadora por naturaleza, que busca sacar provecho de sus conocimientos, para de esta manera aplicarlos en una institución que va por más.

“Tenemos demasiado talento en el país, pero todo es cuestión de saber cómo trabajar con las personas. Metropolitanos es una gran familia, y desde el primer momento en el que llegué, me han tratado como se debe, cosa que nos motiva a cada día dar lo mejor de nosotros y dejar una huella aquí”, agregó.

Su calidad de atleta no se esfuma, y su don de gente está sellado entre dos ojos verdosos que brillan ante el mundo. Roxana tiene ambiciones y trabajará para cumplir cada meta planteada. En Venezuela, una estratega quiere ser determinante.