El joven entrenador ahora será coordinador de categorías menores de Metropolitanos y técnico del cuadro filial

 

 

Prensa Metropolitanos FC | Escrito por: Miguel Santana (@santanadeportes) | Fotografías de: Alfono Ioannoni (@agim7)

Cada nuevo año le regala retos diferentes a Manuel Di Maio. Hasta hace solo días, era técnico del equipo Sub.16 de Metropolitanos, al que condujo hasta la final de la Serie de Oro 2016 y colocó entre los mejores del país un calendario después. A eso habría que agregarle el éxito que significó ganar un evento internacional, la Disney Cup, además de ser influyente en el desarrollo de jugadores como Jonathan Castillo, Andrés Ferro, Abraham Bahachille, Alessandro Di Capua y Moisés Urquiola, determinantes en lo que a las fuerzas básicas del club capitalino se refiere. Su colaboración con el elenco Sub.14, comandado por un aliado ideal, Luigi Celli, le acredita parte de la cuota finalista, porque el próximo sábado, los pequeños gigantes del elenco con sede en la Universidad Santa María van por el título nacional contra Zamora Fútbol Club en territorio avileño. Con los objetivos del caso cumplidos, el ex portero del Caracas Fútbol Club y Trujillanos, ahora es nuevo coordinador de categorías menores y entrenador del equipo filial, que competirá en Tercera División desarrollando a sus canteranos de forma integral.

Presente con la delegación violeta en el I Torneo Internacional Futuras Promesas, organizado en Maturín por Monagas Sport Club, y en el que los centrales miden fuerzas contra Zamora, Mineros y Deportivo Táchira, el joven mandamás ha calzado con precisión la dimensión de su nuevo compromiso. Que todos los equipos se apoyen en un idéntico modelo de juego, sacando provecho de cada importante ocasión para lucirse sobre los escenarios deportivos del país, es la gran premisa.

“Es una responsabilidad importante, porque estamos aplicando una metodología de trabajo que se adapta las exigencias del club, formando atletas profesionales y buenos ciudadanos. Hemos logrado cosas importantes en tiempos recientes, teniendo como firme propósito que en un futuro cercano, los jugadores quienes hagan vida en el equipo de Primera División, sean en su mayoría procedentes de las inferiores”, enfatizó con total determinación presentando el primer paso a dar.

No menos importante, la historia del ahora tiene una segunda parte: trascender como mandamás del grupo que dirá presente en la categoría de bronce vinotinto. El segundo equipo púrpura se armará para competir, pero principalmente, será confeccionado bajo la idea de avanzar con talento hecho en casa. Que los muchachos tengan roce ante escuadras con tradición es un punto a favor. Di Maio sonríe porque en el fondo sabe cuán capaz es, y entonces su norte toma forma.

 

“Soy una persona competitiva y a quien le gusta trabajar dando lo mejor de sí, por lo que concibo a las metas de la institución como razones del esfuerzo, para las que tenemos que prepararnos con todo si queremos hacerlas realidad. A muchos de estos talentos jóvenes queremos verlos en el exterior, por lo que cada día tenemos que avanzar sin detenernos”, insistió. Su palabra predilecta es compromiso, aliándose con una causa que lleva por nombre pasión.

Manuel sigue dando pasos y acercándose al lugar donde desea estar. Carácter e inteligencia lo acompañan, porque sabe que al final, siempre habrá recompensa, y así se excusa en la efervescencia que por sus venas agita a una mente voladora para presentarse como amante de sus triunfos. Detrás de todo eso, está sentado un hombre trabajador, padre ejemplar y aficionado del mundo fútbol. Llámenlo tipazo.