El asistente técnico de Metropolitanos trabaja a máxima intensidad pensando en cumplir los objetivos trazados por la institución para el Clausura 2017 

Prensa Metropolitanos FC | Escrito por: Miguel Santana (@santanadeportes) | Fotografías de: Alfonso Ioannoni (@Agim7)

Los rayos del sol abrasivo despejaban el panorama nublado de un día cuyo amanecer vino acompañado de la alegría más inmensa en la historia del fútbol venezolano, y en la cancha de la Universidad Santa María, los jugadores al servicio de Metropolitanos sintieron en sus radios las emociones del partido más sufrido y sentido por los venezolanos. La Vinotinto Sub 20, contra todo pronóstico y en una demostración de grandeza ante los ojos del mundo, clasificó a la final del Mundial e irá ante Inglaterra, potencia balompédica del globo terráqueo. Terminadas las acciones del choque, Josué tomó los implementos y en la asunción de sus funciones impartió órdenes como parte de una planificación que tiene en su premisa fundamental convertir al cuadro violeta en un equipo competitivo y con objetivos claros. Primero, evadir al descenso es una necesidad inmediata. Después, dar la talla ante cualquier cuadro, una razón de trabajo.
Hijo de una leyenda venezolana, su deseo de trascender en la conducción técnica se acrecienta conforme transita por los senderos de diferentes acontecimientos. Como jugador, formó parte de la selección nacional en sus categorías inferiores y he ahí la razón que le permite dimensionar en su justa medida al logro caribeño. A su lado estuvieron Juan Arango y su ahora dirigido Víctor Rivero, con quienes compartió camerinos a lo largo del país. Al otro costado del campo, ubicado frente a la raya, imparte disciplina y avanza con la adquisición de aprendizajes. Se ve dirigiendo pronto.

“Para nadie es un secreto que tuvimos un Torneo Apertura para el olvido, lo que nos permitió detectar algunas debilidades que intentamos convertir en fortalezas. Los jugadores vienen de un receso producto de sus vacaciones y la intención es encontrar nuestra mejor versión gradualmente”, expresó el asistente técnico, que en el pasado reciente formó parte del Carabobo Fútbol Club.

 

Sus razones se argumentan con acciones reales y en la firme intención de exhibir una cara diferente, Santana sabe que el equipo con sede en Caracas debe reforzarse. Por ello, desde el cuerpo técnico violeta no escatiman esfuerzos en la búsqueda de refuerzos, trabajando en pro de sumar elementos de peso que le den profundidad a una plantilla que apuesta por ahuyentar rápidamente a los fantasmas de Segunda División. Todo se verá en el campo, su lugar de trabajo predilecto, donde cada día da un nuevo paso.
“Siempre trabajo para crecer a partir de los aprendizajes que nos deje el camino y formar parte de un equipo en el que tengo la oportunidad de compartir con mi familia hace que la experiencia sea más grata, porque todas las cosas las asumimos con unión. Estamos enfocados en función de encontrar elementos que defensivamente nos ofrezcan solidez, porque ese es uno de los puntos al que prestamos especial atención. Luego, vendrán los procesos de adaptación”, agregó.

Con su evidente tono alegre, motivo de un sentimiento compartido entre 30 millones de almas, hizo de la jornada matutina un momento ameno. Josué está contento por Venezuela y por lo que a distancia disfruta mientras entiende que los grandes esfuerzos generan inmensos frutos, sabiendo así que  el fútbol premia a quien nunca desmaya. Corren tiempos de cambios y avanzar es un requisito indispensable para ver materializadas las metas que carga consigo en cada sesión.

“Esto es algo que como país nos merecíamos y me contenta mucho que los muchachos de la Sub.20 estén dejando a la bandera en alto. Tiempo atrás era impensado imaginarse algo así, pero hoy vivimos otra realidad”, aseveró Santana.

 

Al término de la mañana, llega el momento de irse para retomar ideas y darle forma a nuevos pensamientos, porque el deseo de saciar la sed para un hombre trabajador se traduce en conquistas y hazañas. Es entonces cuando los límites reducen su margen a nada y todo se centra en una sola palabra: pasión. Los buenos tiempos están por llegar.