El juvenil de Metropolitanos desea consolidarse en 2018

Redacción: Miguel Santana (@santanadeportes)
Fotos: Alfonso Ioannoni (@agim7)

Jonathan recorrió el castillo de arriba hacia abajo, siendo rey y peón. En julio del 2017, considerado uno de los jugadores con más proyección de la cantera violeta, debutó contra Atlético Venezuela en una confrontación que terminó 1-1 y significó el inicio de una prometedora carrera profesional, pero en el camino, la intención de trascender como elemento de Primera División se diluyó, cerrando el año como jugador Sub.16 en octavos de final de la Serie de Oro. Hubo borrón y cuenta nieva. “Jhonny” es hombre de reinicios y sabe perfectamente de qué está hecho, por lo que a diferencia de su última expedición, esta vez no se va a perder.

Más maduro, plenamente concentrado en ser parte de los habituales para Dani De Oliveira, fue uno de los profesionales con mejor registro en la pretemporada, fungiendo como titular en el primer duelo del calendario oficial. Sus goles han servido para ganar partidos amistosos, pero para quienes están al frente del cuerpo técnico, lo más determinante tiene que ver con su rendimiento proporcional a la consecución de resultados positivos. El adolescente nacido en Caracas sabe que a favor tiene dos cosas: talento y juventud.

“Quiero consagrarme en el primer equipo porque con el fútbol deseo sacar adelante a mi familia, debido a que ellos son mi inspiración. Mi mayor deseo es ser tenido en cuenta por el entrenador, pero para eso debo demostrar de qué estoy hecho. La competencia interna es fuerte y exigente”, expresó con soltura.

Castillo sabe que compartir al lado de jugadores como Renier Rodríguez y Félix Cásseres acrecienta su desarrollo. Siempre recibe consejos de personas a quienes considera ídolos de la profesión y amigos de una vida que apenas inicia, teniendo claro que lo difícil nada tiene que ver con llegar, sino mantenerse en un alto nivel.

“El equipo está muy completo y hay que aprovechar al máximo las oportunidades. Soy disciplinado, comprendo que nunca se pueden bajar los brazos y cuando llega la oportunidad, no puedes dejarla escapar. Espero que este sea un gran año para todos y que juntos podamos cumplir nuestras metas”, dijo.

Lo tiene claro: aunque aceptará cualquier rol que le sea asignado, su prioridad es competir por un puesto en el asiento del Brígido Iriarte. Ahora no habrá tiempo para la relajación, porque en un mundo de monarcas, solo sirve una corona.

“Hay que exprimir hasta el último minuto de juego que pueda recibir. Gracias a Dios hemos hecho una gran pretemporada y he estado en gran parte de ella, lo que me permite seguir ganando en experiencia”, concluyó. Tiempo al destino, que quien alguna vez solo fue soñador, ahora se ha hecho testigo del sueño.