Prensa Metropolitanos | Redacción: Miguel Santana (@santanadeportes)
Fotografías: Alfonso Ioannoni (@agim_7)

Excelencia como premisa fundamental le define en su accionar. No menos importante
es la humanización del individuo dentro de su entorno laboral, y una vez cumplida
cada meta, la exigencia en estado puro muestra su rostro en la cara enrojecida del
entrenador. Dani De Oliveira llegó hace 45 días a Metropolitanos para conducir a los
violetas hacia el sendero del éxito, no sin antes entender que las paradas previas al
resultados están llenas de procedimientos que demandan tanta entrega como
compromiso. A 15 días de iniciar el Torneo Apertura 2018, todo está a flor de piel.
En la Casa Portuguesa del Estado Aragua, se traslada como pez en aguas conocidas. Su
portugués es perfecto, y eso hace que la fluidez de una conversación en otro idioma
haga parecer que habla con alguien al otro lado del charco. La gente le admira por su
vehemencia en la transmisión de un mensaje, y mientras tanto, él solo sabe que
quienes habitan el mundo del fútbol deben comprender lo efímero del asunto.
Que sus jugadores hayan entendido la idea que implantó en poco más de un mes que
tiene al frente de la institución, le genera un ápice de tranquilidad. Solo eso, porque
quien se encuentra en búsqueda permanente de un nuevo motivo, no da espacio al
conformismo. Cuatro son los partidos amistosos que la escuadra violeta ha disputado,
y aunque lo cuantitativo expresa realidades positivas, más valen las cualidades.
“Todo ha salido como se había previsto, trabajando para que el equipo fuese
más vertical aprovechando la velocidad de los jugadores y cada característica
particular. La pretemporada terminará con nuestra participación en la Copa
Bicentenaria de Barinas, midiéndonos ante equipos como Caracas, siempre
protagonista del campeonato y Monagas, actual campeón del país. Eso nos
motiva, porque son termómetros perfectos para indicarnos cómo estamos”, dijo.

Aunque más importa cómo terminas y no de qué manera comienzas, para el
entrenador será determinante iniciar de buena manera. Teniendo en sus manos
el calendario oficial, cada reto significará la posibilidad de acercarse al
cumplimiento del principal objetivo: ser una escuadra competitiva. Todos,
unidos como familia, trabajan para materializar dicha e importante meta.
“Desde la Junta Directiva hasta los integrantes de los diferentes departamentos
están dando lo mejor de sí para hacer de Metropolitanos una institución
modelo. Cada uno de nosotros tiene un nivel de entrega absoluta”, agregó.

Con la gran mayoría de efectivos a su disposición, De Oliveira todavía tiene algo
de tiempo para ultimar detalles e iniciar un camino importante como
profesional del balompié vinotinto. Cada día significa una nueva pieza que da forma
al rompecabezas púrpura, diseñado solo para personas que amen lo que hacen.