El entrenador de Metropolitanos analizó la confrontación contra Deportivo Anzoátegui y continúa en búsqueda de los tres puntos extraviados

Redacción: Miguel Santana (@santanadeportes)
Fotos: Alfonso Ioannoni (@agim_7)

Del campo al camerino, su molestia se evidenció en la voz que toda fuerza perdió. Casi enmudecido, Dani De Oliveira tuvo 15 minutos para atender a los medios de comunicación que se acercaron al Estadio Nacional Brígido Iriarte de El Paraíso para presenciar el empate entre Metropolitanos y Deportivo Anzoátegui, en duelo válido por la jornada tres del Torneo Apertura 2018 de la Liga Futve. Desde su mente hasta el rostro enrojecido, no hubo espacio para esconder verdades. Estaba molesto, porque ganar era la única misión del día, y no lograrlo generó desazón. Estar venciendo 2-0, pese a tener un hombre menos, presagiaba alegrías.

No fue Alfred Hitchcock director de aquel terrorífico episodio, pero aquello pareció una película con final inesperado. El gol del inoxidable David McIntosh fue una puñalada a la ilusión violeta, que hizo trizas cualquier sentimiento triunfal. Entre las ruinas del desconcierto, la cara visible de un proyecto que apuesta por la excelencia tuvo que conformarse con dos empates y una derrota en tres salidas. Han sido 270 minutos con sabor a nada, aunque tiempos mejores vendrán.

“El fútbol es un deporte muy dinámico y emocional, donde estratégicamente los espacios deben estar ocupados. Estábamos dominando este duelo y perdimos un elemento clave en zona media por expulsión, lo que condicionó nuestra forma de jugar y obligó a hacer ajustes debido al sacrificio que significó realizar recorridos no previstos. Que un jugador de 43 años empate un partido al que solo le quedaban minutos para terminar, habla de lo importante que es la experiencia en momentos cruciales”, explicó el estratega.

A Dani no le tiembla el pulso para poner las cosas en su lugar y dar mérito a quien lo merece: “Francisco Velásquez y su cuerpo técnico supieron leer el compromiso con un hombre más. No vamos a desmeritar lo hecho por nuestro rival de turno”, dijo. Y fue así como nuevamente, el tren de la victoria se accidentó antes de arribar a la última estación. Su próxima parada será intentar trascender ante La Guaira. 

 

“Ofensivamente cumplimos con lo que habíamos planeado. Alexis Ramos pudo aprovechar una ocasión y Juan Barrera hizo un partido de gran desgaste. Estamos convirtiendo cuando generamos, pero debemos minimizar errores defensivos. No podemos salir jugando desde atrás con un hombre menos cuando el equipo ha corrido con mucha intensidad durante bastante tiempo, pero son cosas que en la semana iremos mejorando para alcanzar las metas”, aseveró.

Su medio no da treguas y él consciente de ello está. Volver a los entrenamientos en la tarde de un martes de carnaval es el nuevo paso a dar pensando en tres puntos. Cuando lo único constante es el cambio, apostar a lo nuevo será la premisa. Esto apenas comienza, pero corregir para avanzar se convirtió en deber inmediato.