Es imposible concebir un partido de fútbol sin emoción, porque un deporte que tiene como principal constante la fricción entre sus intérpretes, trae consigo pasiones exacerbadas de cualquier índole. Ningún practicante de esta disciplina ha desconocido la derrota como principio inmediato de mejoría en aras de trascender, alegrándose en su máximo esplendor cuando la victoria está de su lado. Es por eso que Metropolitanos Fútbol Club suma cinco años demostrando que nuestro espíritu de competencia se engrandece con la demostración de valores que caracterizan al atleta integral, que defiende su escudo a máxima entrega cada vez que una oportunidad se presenta en su camino. No obstante, hoy queremos dirigirnos a toda la gran familia del Fútbol Nacional para expresar públicamente nuestra molestia e inconformidad debido a un hecho suscitado en la tarde del sábado 21 de octubre, en la Universidad Santa María, donde nuestro equipo Sub.16, dignamente representado por cada uno de los jóvenes que lo componen, fue víctima de una descarada actuación arbitral del juez Nelson Herrera, principal del Estado Miranda, lo que se evidenció desde un principio con la deplorable, predispuesta y negativa actitud de quien fue designado delegado del juego, Oswaldo Uzcátegui.

 
No queremos en ningún momento restar mérito a Mineros, rival al cual respetamos, del mismo modo como lo hemos hecho con cada uno de los contrincantes a quienes hemos vencido, ante los que hemos empatado y contra los que caímos, pero quienes presenciaron el compromiso, correspondiente a la ida de octavos de final de la Serie de Oro, corroboran el injusto trato que se le dio a una escuadra que no solo debió lidiar contra los oponentes de turno, sino a la que se le anularon dos goles de manera inexplicable, uno que pasó claramente la línea divisoria y otro que, faltando solo segundos para la conclusión del choque, tuvo como desenlace la determinación de una inexistente posición adelantada. Como familia e institución, nunca hemos pedido que se nos regale nada, porque acostumbramos a nuestros integrantes a ganarse todo con lucha, entrega y compromiso, pero no podemos permitir bajo ninguna circunstancia, que unos adolescentes vean truncados sus sueños por irregulares actuaciones de quienes dicen ser profesionales de la actividad, pero exhiben su falta de ética, levantando serias sospechas en la toma de decisiones muy cuestionables.

 
Cuando hemos avanzado, ha sido porque los defensores de nuestro uniforme tuvieron méritos de cosechar sus éxitos y en momentos de derrotas, sabemos asumir la superioridad de quienes tenemos frente a nosotros, pero lo ocurrido el fin de semana dista en demasía de nuestra premisa fundamental: aceptar resultados.
En nombre de la Junta Directiva, personal técnico, jugadores y trabajadores, solicitamos que a los señores Nelson Herrera, José Miguel Buitriago y Josmangel Adames, se les abra un expediente por haber perjudicado con maldad a un grupo de jóvenes atletas quienes no cedieron ni un instante en el deseo de demostrar la valía de un club unido. ¡Caballeros, son una deshonra para el deporte venezolano!