El juvenil se afianza en la zaga violeta

Redacción: Miguel Santana
Fotos: Víctor Osuna

Para rendir a plenitud de condiciones como zaguero central en un equipo de fútbol, es necesario tener una serie de condiciones que permitan al jugador ser pieza clave del esquema. Poseer altura, y como consecuencia de ello buen juego aéreo; tener rapidez con la pelota en dominio, y ser inteligente en la toma de rápidas decisiones, son elementos fundamentales para cumplir en zona defensiva. Esas características están en el repertorio de Andrés Ferro, quien bien claro está de algo: debe trabajar para trascender. A su favor tiene el ímpetu de la juventud, paciencia de profesional y muchos ciclos que todavía desea cerrar.

Ante Atlético Pantoja, escuadra dominicana que midió fuerzas contra Metropolitanos en el último amistoso de la pretemporada, y en parte de la Copa Bicentenaria, el capitán Sub.18 vio minutos. Estar acompañado de jugadores quienes tienen décadas haciendo lo que él desea realizar, es fundamental para su desarrollo. Siempre está atento a escuchar, porque solo de esa manera aprenderá rápido.

“Este año ha iniciado de una forma bastante buena, trayéndome buenas oportunidades, que he aprovechado al máximo. Mis padres tienen un dicho: ‘un día a la vez’. Siempre me lo están recalcando, cosa que les agradezco mucho”, aseveró de entrada con la dedicatoria a quienes siempre lo acompañan, sin olvidarse de su hermana y novia, también fundamentales.

El momento cumbre ya se avista. Debido arduo esfuerzo que lleva años realizando, el destino lo empieza a premiar. En su haber, tiene una final Sub.16 y muchos partidos fuera del suelo vinotinto. En varias ocasiones ha sido monarca de la Disney Cup, y en la Serie Nacional, acumula buenas actuaciones. En su vida, el fútbol mutó de diversión a pasión como asunción de profesión.

“Este es mi trabajo y así lo siento. Tengo muchas cosas que aprender y mejorar, pero me siento listo para recibir la oportunidad cuando los entrenadores así lo decidan. Puedo aportar lo que sé adaptándome al ritmo de la exigencia porque tengo confianza en mí mismo”, aseveró con firmeza.


Cada vez que habla sobre sus sueños, Andrés recuerda a su mentor y motivo. El doctor Carlos Enrique Peña, su abuelo, le inyectó fútbol en las venas, enseñándole un mundo que en forma de balón no tiene fronteras. Cada paso que da, va en nombre de quien aún posee calidad sobre cada engramado que pisa.

“Es una persona demasiado especial para mí, y le agradezco muchísimo todo lo que me ha inculcado. Desde que era un niño me enseñó a amar esto, así que llevamos años compartiendo una misma pasión”,
aseveró con sentimiento.

Imaginar lo que en algún momento pasará es algo que lo motiva a cada día dar lo mejor de sí. El debut en Primera División se producirá cuando la situación lo amerite, por lo que solo concentra sus esfuerzos en superarse a sí mismo constantemente.

El significado de su nombre se entiende como hombre fuerte. Andrés, con su espíritu inquebrantable, es un tipo ganador. Cada día tiene más razones para luchar, y ahora, desde el cielo, una abuela que bendice sus largos pasos.