Los pupilos de Dani De Oliveira visitarán a Mineros de Guayana por la segunda fecha del Torneo Apertura

 

Redacción: Miguel Santana (@santanadeportes)
Fotos: Alfonso Ioannoni (@agim_7)

 

No le hacen falta palabras para demostrar la valía de un talento que de vista se va perdiendo. Robinson es de poco hablar, pero su íntima amistad con la pelota, le permite ser expresivo con una herramienta de trabajo fundamental para el futbolista. Debutó como profesional del balompié criollo el pasado domingo contra la Academia Puerto Cabello, y pareciera que lleva años adaptado al esquema del entrenador Dani De Oliveira. Rápido, preciso y conciso en zona de elaboración ofensiva, sacó provecho de la inspiración que esa mañana trajo consigo. Difícil no es llegar, sino mantenerse y convencer a quienes dejó gratamente sorprendidos.

Como parte del filial violeta, que juega en la tercera categoría venezolana, avizoraba un futuro promisorio, pero en tono de confesión, haber sido considerado por el estratega caraqueño supuso un tren que no dejaría pasar. Esta historia comenzó en el Club Puerto Azul de Vargas, donde inició la pretemporada del club púrpura en dirección al hallazgo de la excelencia. Ahí, comenzó a ser visto con especial atención, para después seguir trabajando en Caracas, Maracay y Barinas.

“Este es mi sustento y el de mi familia, así que tengo que dar el máximo cada día, sin importar las circunstancias, ni ningún obstáculo. El técnico me dijo que quería que explotase, que encarara mejor a los porteros y en eso estoy trabajando, para seguir aprovechando las oportunidades que me da”, expresó.

Ante los del Estado Carabobo, el oriundo de Nuevo Horizonte fungió como conector entre mediocampo y ataque. Un pase milimétrico, que terminó en los botines de Irwin Antón, supuso una de las ocasiones de gol más importantes del partido, así como también el centro que a larga distancia envió para su amigo, “Kisio” Medina.

“Debimos haber ganado, pero no siempre las cosas salen como quieres. Lo importante es que tenemos muchos partidos para demostrar que estamos hechos para ser un equipo que puede pelearle a cualquiera, y desde que terminó el juego del domingo, nos enfocamos en Mineros de Guayana”, agregó.

Nadie está más calificado para ponderar a los jugadores que quien se encuentra encargado de ordenarlos en cancha. De Oliveira, orgulloso de lo hecho por su pupilo, tuvo palabras que generan confianza, pero nunca conformismo: “Él demostró que tiene una explosividad tremenda y es muy inteligente al momento de tomar decisiones. Con el correr de los partidos va a ir creciendo, porque tiene mucha calidad para ser diferente”, aseguró. No cabe duda: el entorno de la metrópolis violeta le echó Flores a Robinson. Nada que no merezca.